Josefina Carabias

Ya terminé el libro de Doña Josefina Carabias con un poco de pena, porque me hubiera gustado que durara mucho más. Se lee con gran gusto, sobre todo las personas que como yo admiramos a Don Manuel, aunque no nos engañamos sobre sus cualidades de político, que eran bastante nulas. Azaña fue un personaje trágico, en cierto modo; de esos que nuestra historia ofrece en cantidad. Gobernó por una suma de circunstancias irrepetibles y fuera de ellas no tendría ninguna posibilidad de alcanzar altos puestos políticos, ni antes, ni ahora. El mismo lo reconocía y se enorgullecía de haber llegado sin concesiones ni agachadas, al estilo de los políticos profesionales. ¿Dónde radica entonces su grandeza? según mi modesta opinión en su "lucidez", un hombre capaz de ver mucho más allá de su época; de comprender los problemas esenciales de los españoles y de propugnar las mejores recetas para ello, aunque no tuviese ni la habilidad ni los recursos para aplicarlas.
El libro de Josefina Carabias lo muestra en su faceta más próxima, la que ofrecía a sus amigos y que suele quedar fuera en las biografías sintéticas con que nos alimentamos hoy día. Creáme, amigo lector, si tiene alguna posibilidad de llegar a tener en sus manos este libro, empiece a leerlo y podrá juzgar por si mismo. Eso sí, le aseguro que independientemente de sus opiniones políticas... no se aburrirá.
Como muestra del estilo de Josefina, me permito tutearla desde el cariño que me produce esta mujer, en el Cajón de Watson he puesto al alcance de todos el último capítulo de este libro.
Nota: mi pequeño homenaje a Dª Josefina Carabias es esta foto que he escaneado del semanario Estampa, de 1932, justamente un artículo que ella firma: "Los señores diputados meriendan"

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