He terminado "La Guerra de los Ivanes" y ratifico que es un muy buen libro. En realidad es de lo mejorcito que he leído en los últimos años sobre la 2ªGM en el Frente del Este... ¡y lo escribe una mujer! lo cual no es en absoluto común en libros que tratan de estos temas.
Gracias a este libro he captado plenamente la tremenda revolución que se dio en el Ejército Rojo, luego de las profundas y devastadoras derrotas de 1941 y 1942. También es el primer libro que me encuentro un análisis pormenorizado de la crueldad rusa en el avance en territorio alemán; todo tipo de desmanes fueron cometidos, cosa ya denunciada en otros textos, pero aquí me encontré con un análisis que intenta ser más objetivo y trata de entender por qué sucedió algo así, y por qué fueron las alemanas las que cargaron con todo el odio acumulado por los soviéticos.
Un análisis que quizá un autor de sexo masculino no habría sabido realizar con tanto cuidado.
También, otro aspecto generalmente descuidado, resulta muy interesante saber que pasó con los veteranos después de la guerra, y una vez que las fanfarrias de la victoria contra el fascismo se hubieran enfundado. Merridale lo cuenta, luego de entrevistar más de un centenar de veteranos, y esta es una parte de la historia que no ha muerto, ya que sobrevive en los ya pocos testigos que quedan de esa época.
Hay datos de muchísimo valor, por lo menos para los investigadores aficionados, cómo el enterarse que a todos los desmovilizados del Ejército Rojo se les hacía firmar un documento oficial por el cual se comprometían a guardar silencio sobre todo lo que habían presenciado en la guerra. Juramento que mantuvieron hasta el final la gran mayoría de soldados y oficiales. Otra de las razones del hermetismo en que se sumió, por el lado ruso, la vida real del Ejército Rojo en aquellas tristes circunstancias.
Un último comentario. El libro lo tuve más de dos años en mi biblioteca, pendiente de lectura. Siempre había algo más interesante para empezarlo. Ahora me di cuenta que, probablemente, había influido en este retraso el diseño de la tapa, que, una vez observada con detenimiento me llevó a la conclusión que había sido pensada por alguno de esos veteranos que se resistían a hablar con la autora. Una tapa desagradable que no alienta, para nada, su lectura:
Gracias a este libro he captado plenamente la tremenda revolución que se dio en el Ejército Rojo, luego de las profundas y devastadoras derrotas de 1941 y 1942. También es el primer libro que me encuentro un análisis pormenorizado de la crueldad rusa en el avance en territorio alemán; todo tipo de desmanes fueron cometidos, cosa ya denunciada en otros textos, pero aquí me encontré con un análisis que intenta ser más objetivo y trata de entender por qué sucedió algo así, y por qué fueron las alemanas las que cargaron con todo el odio acumulado por los soviéticos.
Un análisis que quizá un autor de sexo masculino no habría sabido realizar con tanto cuidado.
También, otro aspecto generalmente descuidado, resulta muy interesante saber que pasó con los veteranos después de la guerra, y una vez que las fanfarrias de la victoria contra el fascismo se hubieran enfundado. Merridale lo cuenta, luego de entrevistar más de un centenar de veteranos, y esta es una parte de la historia que no ha muerto, ya que sobrevive en los ya pocos testigos que quedan de esa época.
Hay datos de muchísimo valor, por lo menos para los investigadores aficionados, cómo el enterarse que a todos los desmovilizados del Ejército Rojo se les hacía firmar un documento oficial por el cual se comprometían a guardar silencio sobre todo lo que habían presenciado en la guerra. Juramento que mantuvieron hasta el final la gran mayoría de soldados y oficiales. Otra de las razones del hermetismo en que se sumió, por el lado ruso, la vida real del Ejército Rojo en aquellas tristes circunstancias.
Un último comentario. El libro lo tuve más de dos años en mi biblioteca, pendiente de lectura. Siempre había algo más interesante para empezarlo. Ahora me di cuenta que, probablemente, había influido en este retraso el diseño de la tapa, que, una vez observada con detenimiento me llevó a la conclusión que había sido pensada por alguno de esos veteranos que se resistían a hablar con la autora. Una tapa desagradable que no alienta, para nada, su lectura:

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