Mihail Bulgakov. "El maestro y Margarita"

Acabo de terminar esta famosa novela de Bulgákov. Me llegó, hace tiempo, en una edición de El País, y la guardé para el momento en que tuviese voluntad para enfrentarme con ella. Presumía que no era fácil, así que era lógico dejarla para el momento en que me sintiera con deseos de conocerla.
Mis expectativas totalmente cumplidas. No creo que una lectura sea suficiente para entenderla, quizá sean convenientes más ¿cuántas? lo ignoro, porque depende del lector. Leí el comentario que recomiendo y me aclaré en que probablemente no terminaría de captarla aunque me obligara a releerla varias veces. Me falta la cultura bíblica que se requiere y mis modestos conocimientos del Moscú de 1925 (momento en que terminó su obra Bulgákov) no son suficientes más que para apreciar sus burlas al sistema y los bruscos cambios por los que atravesaba:
"...¡Ay Nicanor Ivánovich! -exclamó cordialmente el desconocido- Personalidad oficial o no oficial ¿que más da? Todo es relativo. Depende del punto de vista el que se enfoque la cuestión. Sí, sí, depende de las circunstancias. Hoy puede que no sea una personalidad oficial, pero mañana ¿quién sabe?, puedo serlo perfectamente. También sucede al revés, ¡y tan a menudo, además!..." (pág. 123)
El que habla es Koroviev, una especie de ayuda de cámara del Diablo, "...de vestimenta algo grotesca (unos impertinentes del todo innecesarios a los que le faltaba un cristal y que tenía el otro partido) ..." (pág.64).
Cómo se puede apreciar los diálogos son muy teatrales, al fin de cuentas Bulgákov era hombre de teatro, y es en éstos dónde se puede adivinar su mayor fuerza. Pero la trama es muy complicada, como la situación soviética de entonces, y en realidad, Satanás y su corte de los milagros, un gato que habla perfectamente (Popota), un jabalí muy humanizado (Asaselo) y una secretaria que prefiere estar desnuda a mal vestida, aunque resultan muy divertidos, por sí solos no son suficientes para facilitar el trabajo de comprensión a un lector contemporáneo que no sea ducho, en ciertas materias esotéricas (como la "historia sagrada").
De lo anterior se deduce que el libro me produjo emociones encontradas y que su necesaria relectura la dejaré para otras circunstancias cuando vuelva a juntar el impulso suficiente.
De lo que puedo sí decir... es que no me arrepiento del esfuerzo; y también que, la próxima vez, trataré de obtener una traducción que sea directamente del ruso, ésta no me inspira confianza.

Mihaíl Bulgákov, "El maestro y Margarita! Traducido del inglés por Amaya Lacasa Sancha, Edición El País, Clásicos del Siglo XX, Madrid, 2002, pp.482

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