¡Viva Inglaterra!

Continúo con "Papá espía" un título que me parece algo frívolo para una época terrible (pero tengo que decir, en honor a la editorial, que no es un engendro español, sino que así se llama la edición inglesa original). El libro se las trae; queda bien dibujada la política pro franquista de Churchill que contra lo que querían los laboristas ingleses prefería apoyar a Franco porque confiaba que, a la postre, no dejaría entrar a los alemanes en la península. Churchill no se equivocó, pero la actitud inglesa, vista con ojos de los luchadores antifascistas hace honor a aquel tópico de "la pérfida Albión". Los británicos apoyaron la libertad y la democracia... siempre que ello favoreciera sus intereses nacionales; y si no, pues ¡lo que convenga!
En realidad no hay nada malo en ello; sólo la aclaración de que no hay que revestirse con virtudes que no se poseen. No resisto la tentación (como dijo el gran escritor inglés Oscar Wilde) de transcribir estos dos párrafos del libro:
"Al rememorar aquellos tiempos mucho después del final de la Segunda Guerra Mundial, Burns recordaría la trágica contradicción que suponía ver a diario la larga cola de jóvenes voluntarios desfilando ante la caseta del vigilante hacia su despacho y los camiones repletos de prisioneros políticos que pasaban por delante de la embajada de camino a algún campo de internamiento, con "voz alegre, el puño alzado y gritos de 'Viva Inglaterra'." Sin embargo, aunque la embajada británica ayudaba a buscar empleo y vivienda a los niños de la guerra, en general mantenía una escrupulosa política de no intervención en lo referente a los españoles encarcelados -muchos de los cuales acabaron siendo ejecutados-, salvo en el caso de quienes tuvieran algún vínculo con el servicio gubernamental británico.
Este tema volvería a pesar en la conciencia de Burns en sus últimos años, como demuestran sus memorias: "No podía evitar pensar que esos hombres desgraciados no tardarían en reprimir sus "vivas" si supieran cuál era la política británica: mantener a España neutral permitiendo que Franco controlase a sus anchas el país y ayudándole económicamente en la medida de lo posible. Nuestro objetivo principal era evitar que los alemanes invadieran y atacaran Gilbraltar"." (pág. 154)

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