De hoz y coz me metí en el segundo libro de Asa Larsson, dada la buena experiencia con el primero y que el segundo estaba ya en mi poder. Me gusta lo que cuenta y cómo lo cuenta. Me acerca a una sociedad muy lejana, de noches que duran meses y luego en apenas una penumbra, que incluso deja leer, se convierten.
En ese mundo, cerca del Círculo Polar, laten las mismas pasiones, prejuicios, emociones, puntos de vista, que en una sociedad de latitudes más templadas. Larrson se está constituyendo en una excelente representante de la novela policíaca que va más allá de las dificultades y entresijos que ofrece la investigación de uno o varios crímenes. Larrson refleja una sociedad a partir de la lente de aumento que constituye el esclarecimiento de toda muerte violenta.
Ahora le toca el turno a otro pastor de otra iglesia; esta vez es una mujer, feminista, activa, capaz de despertar lo que de bueno y de esperanza lleva toda persona, aunque ni siquiera lo sospeche. Y bien, esta mujer aparece colgada y acuchillada. Y nadie entiende cómo se ha podido pasar del malestar que ocasionaba su feminismo y su actividad en la parroquia a una situación tan trágica.
En ese mundo, cerca del Círculo Polar, laten las mismas pasiones, prejuicios, emociones, puntos de vista, que en una sociedad de latitudes más templadas. Larrson se está constituyendo en una excelente representante de la novela policíaca que va más allá de las dificultades y entresijos que ofrece la investigación de uno o varios crímenes. Larrson refleja una sociedad a partir de la lente de aumento que constituye el esclarecimiento de toda muerte violenta.
Ahora le toca el turno a otro pastor de otra iglesia; esta vez es una mujer, feminista, activa, capaz de despertar lo que de bueno y de esperanza lleva toda persona, aunque ni siquiera lo sospeche. Y bien, esta mujer aparece colgada y acuchillada. Y nadie entiende cómo se ha podido pasar del malestar que ocasionaba su feminismo y su actividad en la parroquia a una situación tan trágica.
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