Voy avanzando en el libro de Ibáñez. ¡Oh! ¡que placer! ver a los personajes que ya conoces, por los libros de historia, actuando en la novela como a través de un agujerito en la pared... Estoy en el momento que nuestro investigador Ferrer se mete en los archivos de la Comisión Judicial, controlada por los anarquistas, y bucea en los documentos que se originan en las famosas patrullas de seguridad; los que visitaban las casas de los sospechosos de ser facistas. Una burocracia muy completa que sin embargo tenía un agujero: nadie controlaba los inventarios que levantaban los milicianos de lo que se llevaban, como material de prueba o requisado. Por ahí se escapaban joyas y otros bienes valiosos que iban a parar al circuíto de los revendedores y especuladores a la sombra del régimen revolucionario .
Me parece escrito por un autor americano, y esta reflexión pretende ser un elogio a un estilo muy propio de la novela negra yanki. He buscado por Internet y veo que tiene otro libro, ambientado en Barcelona también, en 1937, año crucial que significó la liquidación física del control anarquista de la ciudad. Ya se lo he pedido a mi librero. Por si interesa, leer esta breve reseña.
Me parece escrito por un autor americano, y esta reflexión pretende ser un elogio a un estilo muy propio de la novela negra yanki. He buscado por Internet y veo que tiene otro libro, ambientado en Barcelona también, en 1937, año crucial que significó la liquidación física del control anarquista de la ciudad. Ya se lo he pedido a mi librero. Por si interesa, leer esta breve reseña.
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