Me he comprado el último libro de Eduardo Punset "Viaje al poder de la mente". Este autor es muy conocido en España por su programa de televisión "Redes" uno de los pocos dónde se entrevistan a científicos y se analizan sus nuevas propuestas. Alguna vez lo he visto y me gustó. Ahora me tocaba leerlo, pensé. Pues bien, juzgarlo me genera, lo reconozco bastante incomodidad. Primero porque es una figura agradable y que realiza una buena tarea; segundo porque faltan en nuestro país personas que como él acerquen la ciencia, sobre todo en cuestiones humanas, a la mayoría de la población y tercero porque no me siento suficientemente capacitado para evaluar sus opiniones sobre tantas cuestiones que trata en su libro.
Hasta dónde he llegado (aproximadamente la mitad) me gustó la importancia que le otorga a la necesidad de "desaprender" tanto como de "aprender". Ello ligado a los "cambios de fase" que se dan contínuamente en nuestro medio humano, o con otras palabras, estamos en una época de profundas mutaciones sociales y psicológicas que obligan a revisar muchos planteos considerados hasta ahora como racionales. Todo esto es muy sensato, y está muy bien contado.
Por otra parte el libro incluye diversas anécdotas personales que si bien pretenden apoyar sus conclusiones, a mi me parecen que sirven para muchas cosas y que por lo tanto no son realmente convincentes.
Si para cambiar las emociones negativas, como expresa Punset, se rquiere cambiar el ambiente que las produce (como en el caso de las crisis epilépticas) la misma palabra "ambiente" es susceptible de estirarse o achicarse según la pensemos. Todos hemos experimentado lo que sucede cuando cambiamos el foco de nuestra conciencia, es decir cuando pensamos o nos fijamos en otra cosa ¿puede ser interpretado ello como "un cambio de ambiente"?
No me queda claro a que se refiere el autor. Y así con otras cuestiones importantes, como el excesivo optimismo con que elaboramos nuestras predicciones sobre el futuro, tanto en lo individual como en lo colectivo. Hay casos en que sí (antes de las grandes crisis nadie se espera que sucedan), pero también hay que contabilizar las predicciones apocalípticas que tampoco se han cumplido, o nuestros grandes temores que nunca se han concretado ¿cómo establecer a priori (porque a posteriori ya no hay necesidad) cuando somos "demasiado" optimistas?
Punset insiste en que la conciencia de lo que sucede va a remolque de nuestra percepción intuitiva (o procesamiento inconsciente de múltiples datos ambiguos). Estoy de acuerdo con él, pero no es idea nueva ni choca con la mentalidad actual. Desde Freud ya se ha aceptado el valor de los procesos inconscientes, sólo que no se ha encontrado aún una manera de aceptarlos en investigaciones científicas; lo que surge espontáneamente, sin análisis previo, es por su propia naturaleza inasible; juzgamos a partir de sus efectos, pero resulta imposible, hasta ahora, establecer la cadena de fenómenos mentales que han llevado a la respuesta observada. Una cosa es que un profesional responda "intuitivamente" (es decir, basándose en su larga experiencia) a un nuevo problema, y otra muy diferente es aceptar su opinión, sobre sus procesos internos, como parte confirmada de los conocimientos científicos. No acierto a entender cual es la propuesta de Punset, si es que realmente formula alguna.
Hasta dónde he llegado (aproximadamente la mitad) me gustó la importancia que le otorga a la necesidad de "desaprender" tanto como de "aprender". Ello ligado a los "cambios de fase" que se dan contínuamente en nuestro medio humano, o con otras palabras, estamos en una época de profundas mutaciones sociales y psicológicas que obligan a revisar muchos planteos considerados hasta ahora como racionales. Todo esto es muy sensato, y está muy bien contado.
Por otra parte el libro incluye diversas anécdotas personales que si bien pretenden apoyar sus conclusiones, a mi me parecen que sirven para muchas cosas y que por lo tanto no son realmente convincentes.
Si para cambiar las emociones negativas, como expresa Punset, se rquiere cambiar el ambiente que las produce (como en el caso de las crisis epilépticas) la misma palabra "ambiente" es susceptible de estirarse o achicarse según la pensemos. Todos hemos experimentado lo que sucede cuando cambiamos el foco de nuestra conciencia, es decir cuando pensamos o nos fijamos en otra cosa ¿puede ser interpretado ello como "un cambio de ambiente"?
No me queda claro a que se refiere el autor. Y así con otras cuestiones importantes, como el excesivo optimismo con que elaboramos nuestras predicciones sobre el futuro, tanto en lo individual como en lo colectivo. Hay casos en que sí (antes de las grandes crisis nadie se espera que sucedan), pero también hay que contabilizar las predicciones apocalípticas que tampoco se han cumplido, o nuestros grandes temores que nunca se han concretado ¿cómo establecer a priori (porque a posteriori ya no hay necesidad) cuando somos "demasiado" optimistas?
Punset insiste en que la conciencia de lo que sucede va a remolque de nuestra percepción intuitiva (o procesamiento inconsciente de múltiples datos ambiguos). Estoy de acuerdo con él, pero no es idea nueva ni choca con la mentalidad actual. Desde Freud ya se ha aceptado el valor de los procesos inconscientes, sólo que no se ha encontrado aún una manera de aceptarlos en investigaciones científicas; lo que surge espontáneamente, sin análisis previo, es por su propia naturaleza inasible; juzgamos a partir de sus efectos, pero resulta imposible, hasta ahora, establecer la cadena de fenómenos mentales que han llevado a la respuesta observada. Una cosa es que un profesional responda "intuitivamente" (es decir, basándose en su larga experiencia) a un nuevo problema, y otra muy diferente es aceptar su opinión, sobre sus procesos internos, como parte confirmada de los conocimientos científicos. No acierto a entender cual es la propuesta de Punset, si es que realmente formula alguna.
Comentarios
Publicar un comentario