Don Manuel

Voy terminando el libro de Josefina Carabias, una adelantada femenina del periodismo español que escribió este libro poco antes de morir; así que bien podría ser considerado su testamento a la vez que un documento importante para entender a Manuel Azaña.
Libro no reeditado y que sólo se puede consultar en las bibliotecas (tampoco está digitalizado). Una pena que no se encuentre al alcance de todo aquel que sienta curiosidad o interés por tan famoso personaje. Josefina ha escrito un libro lleno de ternura por "Don Manuel", como ya se vislumbra por su título, y que lo muestra de una forma más íntima; mucho más allá de su hosca actitud  frente a la prensa de su tiempo. Actitud, por otra parte, muy poco adecuada para un político aunque en el fondo Azaña no se consideraba tal, sino un escritor que por azar de las circunstancias se ve obligado a actuar en política y que por ello no tiene por qué estar sujeto a sus servidumbres.
Por el libro van desfilando no sólo Azaña, sino también otras importantes figuras como Miguel Maura, Largo Caballero, Niceto Alcalá Zamora y otros. Cuenta como el levantamiento del general Sanjurjo, en 1932, le causó un profundo pesar, ya que estimaba a este personaje contradictorio  y con un destino trágico al morir, promovido a jefe de la rebelión de 1936, en un accidente estúpido no bien empezó ésta. Por supuesto en 1932 aún no se adivinaba lo que depararía a los españoles la enfrentamiento político cada vez más radicalizado y el gobierno no deseaba mancharse aplicando la última pena al responsable del golpe fracasado.
La periodista cuenta como recibe el pedido de Azaña de difundir una información que facilitaría el indulto de Sanjurjo, condenado a muerte por un tribunal militar (cosa que le pidió mantener en absoluto secreto, y que ella cumplió hasta el momento de escribir el libro). Menciona el estreno de su obra de teatro, La Corona, en Barcelona primero y luego en Madrid y la insatisfacción Azaña tanto por la calidad de ésta (juzgada como mero espectador) cuanto por los aplausos recibidos, a los que consideraba que eran provocados no por el entusiasmo sino por su obra al frente del Ministerio de Guerra.
Las descripciones de Carabias no son superficiales (algo que al fin de cuentas el lector puede juzgar segun su mentalidad); lo que si resulta incuestionable es que son amenas y se leen con gusto. Josefina, con su mirada de mujer, le place destacar más los detalles humanos, sobre todo aquellos minúsculos que tanto revelan sobre el personaje, que los puramente políticos. En esto el libro es mucho más original que tantos escritos sobre Azaña. Tampoco elude las interpretaciones políticas (como por ejemplo el considerar que Azaña aceptó ser presidente como un camino real para escapar de la lucha política inmediata que lo agobiaba demasiado, o su metida de pata al elegir a Casares Quiroga como Jefe de Gobierno); opiniones que, como toda interpretación, tendrán su público bien o mal dispuesto. Hasta dónde he llegado me parece un libro muy atractivo que se realza aún más si se lee, como es mi caso, en paralelo con el de Maura, "Así cayó Alfonso XIII", ya mencionado en este blog.
Josefina Carabias. "Los que le llamabamos Don Manuel". Plaza & Janes, S.A., Barcelona, setiembre 1980. pp 285 (tamaño bolsillo)

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