África de las Heras

Mi primer contacto con este nombre sucedió a raíz de leer la última novela de Leonardo Padura "El hombre que amaba a los perros" (ya hice una somera referencia de este libro, en el blog anterior). Me encontré con un personaje fascinante que respondía al curioso nombre de "África" y que al principio supuse que era una creación literaria del autor. Grande fue mi sorpresa cuando, investigando, descubrí que realmente había existido.
Luego tuve una de esas remiscencias casi inconsciente por la que creía recordar que había visto algo sobre una espía española en las librerías (y que no me había interesado, por lo que no le hice caso). Así que indagué con mi librero y efectivamente hacía un tiempo (dos años, concretamente) que había aparecido algo así. El libro en cuestión era "Patria. Una española en el KGB"; por lo tanto se lo pedí.
Unos días más tarde me llegó y al hojearlo comprobé que, efectivamente (aún lo dudaba), trataba sobre la misma "África", el personaje del libro de Padura.
Y así fué como de un libro pasé al otro, siguiendo el hilo gracias a Internet y a mi memoria (muchas veces denostada por mi, por no servirme puntualmente cuando la necesito) ahora tengo una imágen mucho más completa de esta extraordinaria y letal mujer que fué militante de armas tomar en la guerra civil española (participó en las "patrullas de control" de Barcelona, dedicadas a vigilar, liquidar y (si cabía) expropiar a los partidarios del levantamiento militar, en el 36); luego espía de la Unión Soviética; más tarde participó en la operación que llevó al asesinato de Trotski; a posteriori fue guerrillera soviética tras las filas alemanas durante la segunda guerra mundial (condecorada por su valor), y luego volvió a ser espía en América del Sur; siendo la pieza clave de la red de espías que el imperio soviético desplegó por todas esas tierras.
Se casó varias veces, casi todas para cumplir mejor su labor secreta (o sea que engañó a sus maridos sobre sus sentimientos más íntimos) y al final, después de muchos años, volvió convertida en heroína a Moscú, como ciudadana soviética que retorna a su patria; dedicada en sus últimos años a preparar las nuevas hornadas de espías para sus primeras misiones en el extranjero. En esos últimos años también encontró fuerzas para algunas misiones extraordinarias de corta duración, como por ejemplo, establecer una nueva red de espionaje en Israel, ya que las anteriores habían fracasado en su propósito. Hasta su muerte en 1988 no cesó en su actividad, y terminó con el grado de coronel de la KGB (no puedo dejar de pensar que si hubiera sido hombre habría alcanzado el grado de general), multicondecorada y rodeada de la aureola de los grandes heroes soviéticos, eso sí, sólo conocida por sus jefes y los personajes más selectos de la nomenklatura soviética.
Una mujer, en fin, que no parece real: muy guapa, muy dulce, muy de su casa (así aparecíó en muchos momentos de su agitada historia); con una vida sexual muy variada, convencida fanáticamente de sus ideas, peligrosa a más no poder (su último marido murió misteriosamente cuando empezaba a flaquear en su tarea de espionaje), que hablaba perfectamente varios idiomas y que sobre todo, y esto es lo que la hizo tan valiosa para el KGB podría realizar con eficacia tanto una labor en el frente militar como dirigir una casa de costura y modas dónde se ganaba la vida con clientes de alto nivel social. Para sus amigos era absurdo que hubiese sido una espía, y nadie podía creer, años después, cuando se descubrió todo, que aquella encantadora femina, básicamente apolítica, pudiese estar implicada en cualquier actividad ilegal, mucho menos en algo de tanta envergadura.
Su tumba está en Moscú, junto a la de Ramón Mercader, el asesino de Trotski y de Kim Philby, el famoso espía doble británico, y en ella aparece retratada en marmol en sus últimos años, con la palabra "Africa" en ruso, más abajo sólo su fecha de nacimiento y muerte. En un costado, sólo hay otra palabra, esta vez en español, "Patria", que fue su nombre de guerra con la que era conocida en el KGB, sin niguna otra explicación. Una tumba enigmática para una espía perfecta.
El libro de Javier Juárez  (que se agrega a otro escrito hace tiempo de Raúl Vallarino) muy completo, teniendo en cuento que no ha podido acceder a los archivos soviéticos, y que por lo tanto la completa historia de África aún está por escribir.
Javier Juárez. "Patria. Una española en el KGB". Debate. Random House Mondadori, S.A., Barcelona, marzo de 2008, . 200 pp. con un índice alfabético final que resulta muy útil para localizar personajes, organizaciones y lugares. 

Comentarios

  1. Si te interesa saltar aotro libro que se dedica a Africa de Las Heras, no dejes de leer La Muñeca Rusa de la escritora argentina Alicia Dujovne Ortiz, que toma todo el periodo sudamericano de Africa.salidos.raul

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