Paralelamente al libro de Koltsov voy releyendo otros libros de mi bilioteca que se refieren al periodista. Por ejemplo, éste, de Ángel Viñas que forma parte de una trilogía: La soledad de la República.
Hay pocas referencias al periodista ruso, la más interesante está en la pág. 93, en la que cuenta: "El 6 de este mes [agosto de 1936] el famoso periodista Mijail Koltsov, de Pravda, recién llegado a París camino de Barcelona, se vio asaltado por el hijo de giral. Éste le comunicó que la República necesita mandos, pilotos y bombas de aviación." Este encuentro no figura en las memorias de Koltsov, aunque sí una charla posterior con el presidente del Consejo de Ministros, Giralt quién vino a repetirle la misma necesidad. Tampoco queda ningun registro de si el periodista transmitió este urgente pedido a Moscú en los dos casos anteriores.
Por cierto que la primera parte del libro de Memorias de Koltsov no son gran cosa, aunque evidentemente pudieron impresionar a su público ruso. Se repiten los estereotipos ideológicos de la época con los mismos malentendidos (como que Trotski apoyaba a los fascistas) y la descripción de los líderes comunistas, Dolóres Ibarruri y José Díaz del PCE, son totalmente apologéticos (trabajadores, impávidos frente al peligro, de mente clara y actitud ascética). Por otra parte se destaca simultáneamente el valor y la alegría de los combatientes antifascistas junto con su ingenuidad política y ausencia de disciplina militar.
Nota: Ángel Viñas. "La soledad de la República". Crítica. Barcelona, octubre de 2006, 2ª reimpresión, junio de 2007. pp.551.
Hay pocas referencias al periodista ruso, la más interesante está en la pág. 93, en la que cuenta: "El 6 de este mes [agosto de 1936] el famoso periodista Mijail Koltsov, de Pravda, recién llegado a París camino de Barcelona, se vio asaltado por el hijo de giral. Éste le comunicó que la República necesita mandos, pilotos y bombas de aviación." Este encuentro no figura en las memorias de Koltsov, aunque sí una charla posterior con el presidente del Consejo de Ministros, Giralt quién vino a repetirle la misma necesidad. Tampoco queda ningun registro de si el periodista transmitió este urgente pedido a Moscú en los dos casos anteriores.
Por cierto que la primera parte del libro de Memorias de Koltsov no son gran cosa, aunque evidentemente pudieron impresionar a su público ruso. Se repiten los estereotipos ideológicos de la época con los mismos malentendidos (como que Trotski apoyaba a los fascistas) y la descripción de los líderes comunistas, Dolóres Ibarruri y José Díaz del PCE, son totalmente apologéticos (trabajadores, impávidos frente al peligro, de mente clara y actitud ascética). Por otra parte se destaca simultáneamente el valor y la alegría de los combatientes antifascistas junto con su ingenuidad política y ausencia de disciplina militar.
Nota: Ángel Viñas. "La soledad de la República". Crítica. Barcelona, octubre de 2006, 2ª reimpresión, junio de 2007. pp.551.
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