Continúo con la lectura de "Caín". Este libro me fastidia, lo reconozco, porque alude a cosas que se "de oídas" y por lo tanto tengo la sensación que me estoy perdiendo sutilezas como alusiones, bromas, críticas... No obstante quiero llegar al fin de las correrías de Caín por la Biblia: su visita a la Torre de Babel y a la confusión de las lenguas que origina el proyecto humano; el castigo del Señor a Sodoma y Gomorra por sus pecados; la muralla de Jericó que se derrumba como un castillo de naipes para facilitar la victoria israelita... en fin, que Saramago hace una lectura profana de estas leyendas dejando al "Señor" con su prestigio por el suelo. Más que un dios universal parece un jefe de partido, y además resulta codicioso, cruel, caprichoso y volátil.
De todos modos calculo que este libro está dirigido sobre todo a "creyentes" y "post creyentes" y no a viejos agnósticos como yo, que solemos ver las cosas desde la barrera y que por tanto no sentimos ni la pasión de la crítica ni el sacudimiento emocional que produce leer a herejes. Una comprobación más de algo que es sabido: para la religión lo peor no son los antirreligiosos sino los indiferentes. Para éstos ni dios ni el diablo les mueve un pelo, y les resulta tan aburridas la misa blanca o la misa negra, las supuestas virtudes de la fe, las iniquidades de los dioses o la irracionalidad de los creyentes.
De todos modos calculo que este libro está dirigido sobre todo a "creyentes" y "post creyentes" y no a viejos agnósticos como yo, que solemos ver las cosas desde la barrera y que por tanto no sentimos ni la pasión de la crítica ni el sacudimiento emocional que produce leer a herejes. Una comprobación más de algo que es sabido: para la religión lo peor no son los antirreligiosos sino los indiferentes. Para éstos ni dios ni el diablo les mueve un pelo, y les resulta tan aburridas la misa blanca o la misa negra, las supuestas virtudes de la fe, las iniquidades de los dioses o la irracionalidad de los creyentes.
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