1930. Año decisivo

Vuelvo al libro de Eduardo de Guzman. La necesidad de generar un nuevo censo para facilitar unas elecciones verdaderamente representativas da un balón de oxígeno al gobierno Berenguer ya que justifica el retraso de las elecciones; no obstante se mantiene y acrecienta la soledad del trono. Una delegación de intelectuales castellanos visita, por invitación, a Cataluña y son acogidos calurosamente con grandes demostraciones de simpatía y afecto: Menéndez Pidal, Ossorio y Gallardo, Marañón, Ortega y Gasset, Américo Castro, Azaña, Albornoz, y otros son recibidos con el recuerdo del manifiesto que firmaron años atrás contra la Dictadura de Primo de Rivera condenando la persecución del catalán y de quienes lo defienden.
El que más destaca es el, hasta el momento, desconocido Azaña, con un discurso que impresionó a sus oyentes locales. En él decía que "...La alegría que me produce el contemplar vuestra catalanidad activa procede de esto: el catalanismo, o dicho de otra manera, el levantamiento espiritual de Cataluña, nos ofrece la ocasión y el instrumento para realizar una labor grandiosa y nos sitúa en terreno firme para iniciarla".
Azaña se aparta de raíz de los hasta el momento argumentos decimonónicos del centralismo español, y manifiesta que las aspiraciones políticas de Cataluña pueden ir al unísono con las aspiraciones republicanas de la Nación. (204).
Este líbro, que leo al unísono con el de Miguel Maura, me parece excelente, máxime que fue escrito por un activo periodista de la época. 

Eduardo de Guzman. "1930. Historia Política de un año decisivo". Ediciones Tebas. Madrid, 1973. pp. 643.

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